“Valparaíso, que disparate eres…”

Valparaíso es una mezcla de puerto, olor a mar, casas pintadas con murales, color y luz, donde cada esquina guarda un regalo para la vista. Una ciudad con personalidad propia, que ha inspirado poesía, música y arte, con un contraste muy marcado entre la bohemia de los cerros turísticos y la realidad del porteño, de playa ancha o de otros cerros alejados del escaparate de la ciudad.


Nosotros pasamos aquí dos semanas trabajando como voluntarios en un lindo hostal en Cerro Concepción, un de las zonas más activas de la ciudad. Durante los quince días que pasamos en Valpo, pudimos disfrutar de la amplia oferta cultural que brinda la ciudad, perdernos en los laberintos que forman sus calles, pasear por el puerto, comprar pescado fresco en la caleta, conocer lindas personas, probar la mítica empanada de pino y beber terremoto, una bebida típica elaborada con pipeño (vino dulce), aguardiente, granadina y helado de piña.

Valparaiso es como un gran anfiteatro natural, con hermosas vistas al océano, que se forma por cuarenta y cuatro cerros. Miradores, escaleras, ascensores y callejuelas que terminan en una postal increíble del Océano Pacífico. Para nosotros poder sentarnos en cualquiera de sus tantos miradores y contemplar el mar, que tanto extrañábamos desde nuestro paso por Perú, fue un experiencia casi terapéutica!





El atractivo principal de la ciudad, sin duda es el arte urbano, que llena sus calles de historias y color. Grandes artistas, tanto chilenos como internacionales, han dejado su sello en una de las capitales latinoamericanas del muralismo y el graffiti. Hoy en día, Valparaíso se incluye entre las mejores 20 ciudades del mundo para ver arte callejero y los viajeros disfrutan de los murales como si estuvieran en un museo de arte al aire libre. Hay freetours que se centran en las expresiones de street art y ofrecen un recorrido por las principales obras que ocupan la ciudad. Para nosotros fue una delicia perdernos por las laberínticas calles con escaleras interminables y rincones escondidos, y descubrir cada vez una obra de arte nueva.

Aquí puedes ver el fotorelato completo de los murales que más nos inspiraron.











Además del arte callejero, Valparaíso es también una ciudad bohemia, con mucha actividad cultural, iniciativas alternativas, cines independientes y bares chulos. Un sitio muy interesante es el Parque cultural cerro cárcel , lugar donde se sitúa la antigua prisión, que hoy en día funciona como centro cultural con clases de yoga, danza, malabares, espectáculos musicales y un gran jardín donde la gente se reúne para tomar algo y charlar.

Pero Valparaíso no es solo mar, diseño, galerías de arte y lindos miradores donde contemplar el atardecer. Si uno se separa un poco de las zonas turísticas, si se da un paseo por el puerto o se adentra un poco en los cerros más alejados, se ve una parte de la ciudad escondida a los ojos del visitante. La realidad de la mayoría de los habitantes de Valparaíso está muy lejos de la que aparece en las guías turísticas, de la que se vive en el centro de la ciudad y de la que el viajero suele conocer. Muchos de los cerros se consideran “peligrosos” y cerca del puerto todos los días se forman comedores sociales para gente sin recursos. Es una realidad mucho menos colorida, pero al mismo tiempo mucho más sincera.

Nosotros disfrutamos mucho de lo que Valpo nos ofreció, pero al mismo tiempo, experimentamos cierta sensación de artificialidad, cierta falta de verdad en lo que uno vive en la ciudad. Nos gustaría volver y visitar más cerros, hablar con más gente en el puerto y caminar una vez más por todas las callejuelas en las que anduvimos.

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