Barranco, el lado más bohemio de Lima

En sus inicios, este popular barrio limeño era el lugar donde la clase adinerada de la ciudad tenía su casa de la playa, para escaparse del ruido del centro en sus días libres. En las décadas de los 50 y 60, debido a los grandes movimientos migratorios del rural a la ciudad, muchas de estas familias pudientes decidieron fijar allí su residencia permanente para alejarse del “populacho”.

Hoy en día, Barranco es mucho más que un barrio de clase media-alta de Lima. Sus calles rebosan de vitalidad, sus paredes cuentan historias y, en cada esquina, uno puede encontrarse con una galería de arte, un café bohemio, un taller de artesanía, músicos…o cantinas llenas de gente local y extranjera. Un rincón hipster y bohemio de la capital peruana.

frida calo

feria

En 1974, la zona sufrió las consecuencias de un terremoto, que azotó a la ciudad de Lima y se prolongó hacia el sur por la costa, hasta la ciudad del Pisco. Gran parte de las casonas estilo colonial, así como iglesias y zonas monumentales, quedaron destruidas y el barrio pasó una época de decadencia.

Ya en el siglo XXI, una iniciativa de las autoridades locales, junto a artistas urbanos de todo el país, promovió un plan para restaurar las fachadas del barrio. Las calles se llenaron de color y los artistas encontraron su nuevo refugio.

Muchos de los murales de Barranco formaron también parte de la revolución grafitera “borraron uno, pintaremos mil” que surgió después de que la Municipalidad de Lima borrase 23 murales del Centro Histórico, en marzo de 2015.


graffiti baranco

Cuando uno pasea por sus calles plagadas de graffitis, se pierde en sus mercados de diseño, sus bioferias, sus mercados de antigüedades o de se segunda mano, da la sensación de estar paseando por Berlín. Eso sí, con manga corta y chancletas! Y por supuesto cambiando la cerveza alemana por pisco sour, bebida nacional de Perú. Es un sitio ideal también para los visitantes noctámbulos ya que sus noches son bastante movidillas. Un barrio lindo, pintoresco, con mucha vida e iniciativas.

A nosotros lo que más nos gustó fue admirar la expresión artística de sus calles y visitar sus mercados. Y digo visitar porque los precios de estos mercados no son aptos para presupuestos tan reducidos como el nuestro! Pese a esto, perderse entre sus rincones, descansar en sus plazuelas, relajarse mirando al horizonte del océano y respirar el olor a mar, son lujos muy recomendables, aptos para todos los bolsillo.

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